El ébola lleva años en el planeta y ahora se habla de él. Con mucha pena tengo que decir hoy que otra enfermedad mortal, en muchos casos incurable lleva siglos de siglos afectando la comunidad estudiantil y nadie ha tenido las agallas (por no decir cojones) de hablar sobre ella. No puedo callar mas.
Es redundante decir que al momento de llegar a clase razones no nos faltan para mirar al carajo, no prestar atención y luego quejarnos cuando nos dan la nota del examen porque el profesor/a no supo explicar. Es vital entonces mencionar que sí existen algunos factores que nos hacen querer asistir a clase sin falta, no cambiar la vista del bombón que nos habla por hora y media y (vamos nadie lo niegue) fantasear sobre todas las cosas que les pediríamos que nos enseñara a solas sobre su escritorio. sin ropa.
Resulta de mas negarlo gente, todos sabemos que está presente en nuestro pan de cada día. Hablando por experiencia propia, aunque quizás el físico es uno de los catalizadores del enchule que te torturara por el resto del semestre, la propiedad de autoridad ligada a una fantasía de porno barato ligada a nuestro inconsciente es mas responsable que cualquier otra cosa. Imaginarlos diciéndonos que hemos sido malos estudiantes, y que merecemos ser castigados provoca ganas suficientes como para nunca faltar.
Ahora bien, también me gustaría mencionar de las cosas comunes que he visto, escuchado y pues, sentido cuando se trata de estas atracciones fatales por lo que creo que es indispensable mencionar los síntomas. La condición tiene tres fases; la primera es caracterizada por los comentarios a broma. Es en ésta cuando por no querer admitir lo que sucede, le decimos a nuestros compañeros/as del lado nuestras opiniones buscando un sondeo general para ver si quien único la padece es el mismo.
La segunda, (dónde el cuadro se complica) es como los alcohólicos anónimos, la aceptación. Es en este donde la vergüenza pasa a segundo plano y las ganas de llevarse al profe a la cama empiezan a tomar control de uno. Empezamos a mirarl@ como lo miraríamos entre las sabanas, a escribir como si estuviésemos escribiéndole en la espalda y ya es inevitable verl@ y no sentir las cosquillas en la entrepierna (ya asígnese cada cual su género). La tercera fase, la mas peligrosa, es cuando ya nuestras ganas se convierten en pulsiones y comenzamos a actuar sobre nuestra atracción. En el cuadro clínico típico luego de varios piropos fallidos nos rendimos, pero con la mas efímera esperanza de lograr el home run, todos sabemos que no nos rendimos hasta que acabe el semestre, total; después de que te deja de dar clase ya técnicamente no es ilegal no?
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